Domingo por la tarde, Omar salió de compras al Super, en silencio cruzó la calle, siguió por el callejon, luego la avenida. Las luces del complejo lo encandilaron, pues el atardecer habia llegado con furia esa tarde de nubes espesas, y viento frio que enrojece su nariz.
El mercado no es algo que precisamente le agrade, se dirige presuroso a retirar el producto necesario, y luego a la caja, donde 2 parejas esperan que la cajera -recien empleada y con cara de nada- los despache.
Diez segundos mas tarde, un matrimonio con un niño se situa detras.
Omar mira a su alrededor... advierte que al parecer el lugar se colmó de gente, como si todos desearan salir al mismo tiempo... mira a la gente, mira sus caras, mira sus gestos, al parecer a él es al único que le incomoda estar en la fila.
Advierte que la pareja que tiene delante, tomados de la mano, se miran y sonrien, los de más adelante mientras ella paga, él acomoda las cosas en bolsas como si estuvieran sincronizados cual mecanismo de reloj; mira hacia atras y ve como el niño sonrie ante las morisquetas de los padres, fundidos en una sola risa...
Omar mira a su lado... trata de no pensar, vuelve en su memoria a la rutina, a lo que "tiene que hacer", divaga tarareando una triste canción, de esas que en momentos así más detesta; saca mentalmente la cuenta del vuelto, intenta distraerse mirando los precios de cosas que ni siquiera necesita, y vuelve a la oscuridad de la calle con el cuello de la campera en alto como si eso lo protegiera.
Omar camina lentamente volviendo a casa, donde se siente seguro y comodo, pero sabe que no lo está... porque durante el camino de ida, la espera y la vuenta, mira alrededor se da cuenta que pueden haber cerca muchas personas... pero a su lado... nadie.




"EXTRA ECCLESIAM NULLA SALUS"
