domingo, 12 de octubre de 2008

12 DE OCTUBRE: ¡VIVA LA HISPANIDAD!




a conquista de América no fue un lujoso desfile de héroes con espadas brillantes ni fue la parada militar de los uniformes con colores de calcomanía. La conquista de América fue la conquista de las espadas ennegrecidas en la sangre de la reconquista de España y los uniformes quemados por la sal mordiente de la travesía. No fue el velero limpio que se desliza sobre las aguas planchadas sino la carabela miserable que iba pechando las olas con un motín de viento en el velamen. No fue el casco luciente ni la pica plateada sino el casco abollado y la pica cruzada del dolor de los músculos heridos. La conquista de América fue el barullo de los corazones y las espadas, cuando las espadas y los corazones se movían en las manos de los hombres y redoblaban en los pechos de los hombres. Fue la empresa de heroísmo de los tiempos en que la vida servía para la muerte. Era la empresa de los hombres que renunciaban a la vida en la demanda de una nueva vida y de una nueva muerte.



Eran los navíos que cabeceaban con el vaivén pensativo y solemne que traían de los amaneceres solos y los crepúsculos tendidos. Eran los soldados de la guerra y los misioneros de la Cruz. Eran los amigos de los indios amigos y los enemigos de los indios enemigos. Traían con ellos la civilización de un pueblo que prefería la barbarie honrada a la civilización deshonrada, la derrota con honra a la victoria con deshonra. Traían la espada para defender a la Cruz y no para matar a los hombres que ignoraban a la Cruz. Creían en la santidad de la justicia como santos y creían en la santidad de la justicia también como bandidos. Venía el santo y el guerrero, el caballero arrepentido, y el caballero que todavía no estaba arrepentido, venía el juez impecable y venía el ladrón que rezaba al Buen Ladrón porque creía en la promesa del Paraíso. Venían todos los que tenían una esperanza de salvación en América. Venían a América para fundar en ella el reinado de Cristo. Traían su vida para darla por la vida de América y traían su muerte para darla también por la vida de América, y traían su vida y su muerte para darlas en la conquista de Dios.

(Ignacio B. Anzoátegui, Tres ensayos españoles, Sol y Luna, Buenos Aires,1938.pp.22-24)

Fuente: Catapulta

4 Pajaros en las ramas:

Fortinera dijo...

Excelente aporte. Quienes han venido empañando desde aquella época y con más furor a partir de los 500 años, fue Inglaterra. En Londres los indigenistas tienen su Oficina, que es la que junto a la Fundación Ford y Rockefeller, han inventado todo este movimiento de "indigenistas" en América y los bancan al igual que a los DDHH de los guerrilleros. Los fines: dividir a la sociedad, crear odios con mentiras históricas, y luego "ellos" quedarse con y manejar nuestros recursos naturales a gusto y paladar.

Oregano dijo...

Recomiendo ver este video... http://www.youtube.com/watch?v=WYeDsa4Tw0c

De la pelicula 1492 La Conquista del Paraiso

Anónimo dijo...

La evangelización de América, no vino solo de la mano de los españoles, ellos trajeron la cristiandad con su civilizacion y cultura. Pero la conversion de los indígenas, y por ende el nacimiento del pueblo criollo, fue por obra de Dios que obro por medio de La "Virgen de Guadalupe". A ella le debemos la identidad de ser latinoamericanos, a ella hay que agradecerle la America Catolica, a ella que se encuentra en persona (y no pintada) en su Basílica, en la Ciudad de México.

Anónimo dijo...

EL CAPITÁN RUFINO SOLANO, SINGULAR PERSONAJE HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y DE ARGENTINA.-

Hace casi un siglo, a la edad de 76 años, dejaba de existir el capitán azuleño don Rufino Solano. Este muy particular militar, recordado como “El diplomático de las pampas”, desplegó inigualables acciones en favor de la paz, la libertad y la vida en la denominada “frontera del desierto”. Como resultado de estas acciones Rufino Solano, mediante su trato proverbial con el aborigen, consiguió redimir PERSONALMENTE a centenares de mujeres, niños y otros prisioneros, de ambos bandos, impulsado siempre por un notable y especial sentimiento hacia el género, encarnado en la lacerada figura de la cautiva.



Asimismo, se destacan entre sus acciones, el haber evitado sangrientos enfrentamientos mediante sus prodigiosos oficios de mediador y pacificador, pactando con los máximos caciques indígenas numerosos acuerdos de paz y de canjes de prisioneros. Realizando esta arriesgada tarea en beneficio de la población de Azul y de numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires e incluso de otras provincias aledañas. Entre otras significativas intervenciones del capitán Rufino Solano, se encuentra la de haber formado parte de los cimientes que dieron origen a las actuales ciudades de Olavarría y San Carlos de Bolívar, entre otras más.-


En el plano religioso, cumplió destacado protagonismo sirviendo de enlace en la acción evangelizadora hacia el aborigen llevada a cabo por la Iglesia de aquella época. En cumplimiento de esta última actividad, se lo vio prestando estrecha y activa colaboración al Padre Jorge María Salvaire, fundador de la Gran Basílica de Luján denominado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján” y actuando de ineludible interlocutor entre los jerarcas aborígenes y el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, en la persona del Arzobispo Dr. León Federico Aneiros, llamado “El Padre de los Indios”.

Esta encomiable labor del capitán Rufino Solano fue desarrollada durante sus más de veinte años de carrera militar y continuó ejerciéndola después de su retiro hasta su muerte, ocurrida en 1913. Actualmente obra en la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires, un proyecto de ley para declararlo Ciudadano Ilustre de dicha provincia.-